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jueves, 21 de enero de 2016

Chispas entre Rocker y Vicky

Y cuando parecía que nada podía alterar el bienestar armónico de las relaciones entre los miembros fundadores de Vicky's Books, y menos entre un hombre y una mujer (es sabido que entre las mujeres ya hubo un par de nfrentamientos), la noticia pone en jaque a uno de los dos.
Al parecer Rocker está deseoso de publicar las memorias de los shows que brindó con su banda, The Educators, a los largo del 2015. Vicky no tiene intensiones de hacer eso, y mucho menos en formato físico, como sería el plan inicial de Rocker.
Dicen que la discusión fue subiendo en intensidad y que Vicky le dijo: "Eras bueno, ahora sos una parodia de vos mismo", y lejos de silenciarse, Rocker habría respondido: "Habló la que se saca selfies en pelotas y las sube a la web para que los hombres le digan cosas".
Se espera un comunicado del resto del staff, ya que es la primera vez que dos pesos pesados con público propio se enfrentan. Se dejó correr la versión de que ninguno de los dos saldría a desmentir la noticia, y que por el contrario, de aceptar hablar en público, darían sus versiones de los acontecimientos.

viernes, 15 de enero de 2016

Auto Biografía de Rocker - Material Inédito

Tengo insomnio.
Siempre tengo insomnio.
La televisión encendida en volumen cero delata la hora. El vaso de whisky sobre la mesa de luz está lleno, el hielo se ha derretido. Bebo de dos sorbos la totalidad. Ya no me quema la garganta, y sé que eso es algo peligroso. El control remoto de este hotel tiene una pequeña falla en sus botones, los números están trabados y le falta el botón para subir de canal. Solo puedo hacer un zapping descendente. En el canal de la música están pasando un especial con los números uno de Michael Jackson, no puedo escuchar las canciones, pero tiene videos buenos y miro un par.
Cada tanto alguna puerta suena con brusquedad, cerrándose sin escrúpulos. La gente no tiene delicadeza para cerrar las puertas en los hoteles, el anonimato es la mejor defensa, y es lo mejor que puede ocurrirle a una persona. Anonimato, que palabra tan lejana ya para mí. Al menos todavía puedo caminar por la calle, son pocos quienes me conocen sin mi disfraz de artista, sin las gafas ni la gorra y auriculares soy simplemente uno más, solo me conocen de nombre pero no mi rostro. Pero siempre me encuentro con alguien que sí me conoce, y pega el grito y me señala con el dedo, e inmediatamente me veo rodeado de varias personas que pretenden una foto, un autógrafo, un algo que les cambie la vida para siempre; yo, claro, no puedo con esto último, apenas si puedo con las fotos y firmas.
Afuera ya comienza el frío. Pienso en la gente que no tiene hogar y siento un profundo deseo de beber más whisky, pero la botella quedó destapada en la mesa de entrada, en el pasillo de la habitación. Sonrío para mis adentros recordando una frase de Calamaro, “si es un sacrificio prefiero que no”, a veces puedo llegar a ser una verdadera larva.
Ángela duerme a mi lado. Yace desnuda en posición fetal. Tuvo una tarde agitada de lucha interna contra sus propios demonios para luego ceder a mis deseos y perversiones más profundos. Dormida es un angelito. Su rostro es de inocencia. Me pregunto por qué será que las mujeres, incluidas sus propias amigas, la odian. Luego la recuerdo despierta y entiendo.
La observo dormir. Por momentos mueve sus ojos con velocidad. Lo noto en sus párpados. Debe estar soñando. Luego deja de moverlos, se calma y respira profundo. ¿Qué clase de monstruos la estarían atormentando en la pesadilla? ¿Habrá podido escapar? Se mueve y entre abre sus ojos para observarme. Verifica que yo esté allí y continúa durmiendo. Acaricio su pelo y sonríe sutilmente.
Me preocupo por la lista de temas. Armar la lista del show es más complicado de lo que parece, un error allí y el público se pierde. Generalmente conviene comenzar bien arriba, le gente llega al show con ganas de cantar y saltar, hay mucha energía y adrenalina contenida, y es recomendable hacer que esa bomba explote lo antes posible, para luego sí poder demostrar un set un poco más tranquilo, con sonidos más acústicos y alguna balada, con el público ya no tan sediento.
Se me viene a la mente, de forma súbita, el comienzo de todo. Mi depresión, las pastillas, la soledad, el fracaso. Esto último fue un verdadero cachetazo al ego, yo tenía pensado publicar una trilogía de poemas, pero los números no cerraron, y la editorial canceló mi contrato luego del segundo libro. En Vicky’s Books, por más que se trate de una editorial independiente, no comen vidrio.
Hubo una fuerte discusión con Victoria, antiguos pases de facturas, trapitos al sol. Las mujeres del clan, incluida Ángela, se pusieron de su lado, los hombres, aunque sabían que el equivocado era yo, del mío. Me exilié al sur a vivir a una cabaña. Conocí a un mujer recién separada que era psiquiatra, con sed de venganza, con quien consumía “drogas legales”, ya saben, tener una receta al alcance de la mano es un ventaja, y fue, viendo los resultados, una profunda fuente de inspiración.
El teléfono de la habitación suena. Trato de atender con velocidad para evitar que Ángela se despierte, pero como todo lo que se hace rápido se hace mal, mi torpeza hizo que tirara el teléfono y el ruido fuese más grande. Ella se despertó a la vez que yo atendí la llamada.
-¿Hola?
-Hola, le hablo desde la recepción, le transfiero una llamada.
-Rocker – del otro lado Dolores estaba un poco nerviosa – Mañana hay que probar sonido temprano, te vas a tener que guardar porque se llenó la ciudad, todos te quieren ver, esto es un quilombo, queda cancelado el Mc Donald.
-Ok.
-¿Vos todo bien?
Dolores siempre fue la encargada de ponerse todo al hombro. Desde las sombras organiza las presentaciones de los libros, las muestras de cuadros, los estrenos de películas, y ahora los recitales; y aun así siempre le queda tiempo para preguntar por el estado anímico de los demás. Es una dulce, no merezco su amistad.
-¿Quién era? – me pregunta Ángela con la voz ronca y me acaricia el pecho.
Camina desnuda entre las sombras. Puedo contemplar su silueta. Llega hasta la botella de whisky destapada. Me dice algo así como que si no la tapo se evapora. Bebe del pico un sorbo, como si fuese agua. Limpia sus labios con la mano. Me pregunta si quiero. Le digo que sí y estiro el brazo sujetando el vaso. Me sirve hasta el tope y bebe lo que queda de la botella. Me pregunta si pedimos otra. Le digo que no. Bebo mi whisky casi de un sorbo, esta vez sí me quema la garganta y parte de mí se tranquiliza. Siento escalofríos. Creo que tomé demasiado. Ángela se me sienta encima. Me besa. Su boca sabe a alcohol. Sus muslos al costado de mi cadera son serpientes que no pretenden quedarse quietas. Trato de adivinar la hora pero ya perdí noción del tiempo, y los movimientos de Ángela me hacen perder la noción del espacio. Dice una canción de Solari, “yo no la cambio por nada cuando empieza a cabalgar”.

El cielo, a veces, es un lugar tentador.

martes, 3 de noviembre de 2015

Mister Zoloft - Biografía

Aquí la maqueta de uno de los capítulos de la biografía de Rocker.

MISTER ZOLOFT

Malherido abandonó su cabaña, él siempre hace eso, es nómade, vive un poco en el sur, se traslada al centro, vende artesanías en el norte, cruza el charco, vuelve al sur y comienza de cero. Generalmente lo hace cuando su paradero se conoce, no son pocos los seguidores que tiene, y que al descubrir donde vive realizan largas peregrinaciones en busca de su palabra. Malherido los recibe en un principio sin problemas, porque son pocos, pero cuando el rumor se propaga, y el boca en boca delata las coordenadas exactas de su cabaña, no tiene más remedio que emigrar a nuevos horizontes, no sin antes incendiar las maderas, que no quede rastro de su paso por allí.
La gente lo que ve como un profeta, una especie de Juan el Bautista del nuevo siglo, la segunda venida de Jesús. Malherido se atraganta con su propia risa y tose cuando se le comenta esta última teoría. Uno de sus seguidores debe golpearle la espalda para evitar la muerte por asfixia.
Recuerda un peregrino: “Una vez nos llegó el comentario de que estaba haciendo base en las selvas de Misiones, nos juntamos con los chicos, cargamos las mochilas y salimos en el Fiat 600. Era un autito lindo pero le fundimos el motor a mitad de camino, así que lo dejamos tirado en la ruta y seguimos a pie, tardamos como veinte días en llegar, y lo hicimos tarde, cuando llegamos todavía había fuego y las autoridades buscaban a un loco que gusta incendiar parques por todo el país”.
Eso es un secreto a voces dentro del estado nacional. Si hay fuego en una selva, parque, montaña, cerro, todos saben que se trata del Malherido, pero hay orden precisa por los servicios de inteligencia para que la información sea de otro calibre, que no se mencione la existencia de un demente, le tienen miedo a un posible brote de locos, que este Malherido se proclame como líder, y termine formando una secta, grupo terrorista, partido político o algo al estilo de la Familia de Charles Manson.
Recuerda el peregrino: “En Jujuy nos recibió bien, ahí lo pudimos encontrar, tomamos terere con tortas fritas y nos contó miles de anécdotas; pero nos tuvimos que escapar esa vez, allá hace tanto calor que la cabaña se incendió por sí sola, casi nos morimos”.
Esta vez Malherido no dejaría sin techo a su nuevo amigo Rocker. Le dio algunos consejos, que llegado el caso, si quería hacerse pasar por él, no habría problemas.
Dijo Rocker: “Fue amable, me dejó su casa y hasta su identidad, me acuerdo que me dijo que por ahí caía una minita a reclamar la paternidad de trillizos, y me mostró donde guardaba una escopeta de doble caño. Me dijo textual, si cae esa yegua acá tenés la escopeta. No entendí muy bien eso, y no quise preguntar más, porque él habla serio siempre, no se sabe cuando jode y cuando no, y a veces es mejor no saber”.
Y así comenzó la soledad de Rocker, lejos de todo se fue diagramando la resurrección casi por decantación, quienes lo ven desde afuera ven en el Empresario al Ave Fénix, o por qué no a otros ídolos como Maradona y Ortega, gente que cae solo para levantarse, y que presa de un destino propio de dioses vuelven a caer, pero claro, son héroes, y siempre se levantan. En eso estaba Rocker, por el suelo, solo, arrastrándose como una serpiente, con culpa, sintiéndose lisa y llanamente una escoria humana.
Confesó: “La verdad que sí, uno en soledad reconoce sus errores, pero a veces pedir perdón no es tan simple, además cuando el daño es tan grande un pedido de disculpas no sirve de nada. Sobre mis espaldas tenía el fantasma de Ángela y todos los problemas que le generé, la pelea con Vicky que había llegado a niveles de prácticamente violencia de género, sabía que Lole y Bauer estaban decepcionados, mis ideas se habían ido, la gente me había olvidado, de golpe me encontré sin nada, de golpe no me tenía ni a mí mismo”.
Rocker repartía sus días en la cabaña sin horarios. Se despertaba junto con el sol, caminaba por el lugar, se hizo adicto al agua del lago. Por las tardes caminaba hasta el pueblo, donde conoció a una psiquiatra que acababa de separarse de su marido, mujer con la que mantuvo, por conveniencia, una relación carnal. Se sintió usado, y en cierta forma, hasta pudo por primera vez en su vida ponerse en el lugar del otro, en este caso de Ángela. La psiquiatra le daba, a cambio de sexo, recetas y muestras de Zoloft.
Dijo Rocker: “Mientras fumaba con tristeza pero satisfecho, y escuchaba el agua de la lluvia del baño mientras la doctora se bañaba, supe por primera vez, que a lo mejor la posibilidad de que Ángela nunca me haya querido existía”.
La culpa, la desolación y la depresión de Rocker se agravaron. El Zoloft, lejos de ayudarlo a encauzar su vida, solo lo hundía más y más. Llegó el momento en el que solo vivía del agua del lago y de las pastillas. Su peso había descendido brusca y considerablemente. Su pelo estaba largo y sucio. Pero para resucitar hay que morir, y Rocker murió, no literalmente claro está, luego de tres días sin agua, sin luz del sol, sin aire, solo recostado en la oscura Mad Room, solo él y el Zoloft, solo él y sus alucinaciones y delirios, solo él.
Se pone serio: “Fue el fondo, al menos hasta ese momento, porque en medio de la locura llegué a pensar que todo eso era una prueba de Dios, algo que tenía que vencer por mis propios medios, e inmerso en todo ese disparate místico empecé a escuchar trombones, pensé que eran los jinetes del Apocalipsis, pero los jinetes tocan la trompeta, no trombones. Yo no tenía casi fuerzas, la verdad es que me estaba muriendo y yo lo sabía. En eso veo que la luz de la Luna ingresa por una ranura de la cabaña y pensé listo, es la luz final del túnel, me voy a morir escuchando trombones. Me puse de pie, me acuerdo que empecé a llorar, porque uno dice que no le tiene miedo a la muerte, pero cuando uno se da cuenta que esos son los últimos momentos… te la encargo, se me vino a la mente mi mamá, lloré mucho, fue el final del pozo de la depresión. La melodía era pegadiza, así que empecé a solfearla, como no tenía donde anotarla cerré los ojos y con la mano subía y bajaba al compás de las notas. La, la, do, do, la, la, do, do, la, la, do, do, la… así nació Punchi Blues”.
Ese día Rocker no murió, por el contrario, haciendo un esfuerzo sobre humano memorizó la melodía a la vez que encendía su computadora portátil, porque si mal no recordaba, en ella había un programa de edición de música y videos, y si no se equivocaba el software disponía de un teclado virtual desde el cual se podía componer.
Suerte para él que tuvo razón. El programa era más completo de lo que recordaba, claro que no sabía usarlo, pero no importó, compuso la melodía de lo que denominó “Punchi Blues”, le agregó una simple armonía, se atrevió a componerle una línea de bajo, una batería simple, coros góspel, así nació su primera canción.
El Empresario, devenido en músico, llegó como pudo al pueblo, donde le pidió alimento a Don Jacinto a cambio de trabajo, así se convirtió en el encargado de limpiar el bar una vez que este cerrara sus puertas. Intensificó su relación con la psiquiatra quien en su afán de vengarse de su ex no se privaba de nada y hasta accedió (o exigió, esa parte de la historia no está muy clara) a hacer cosas nuevas, experimentaciones grupales de todo tipo, no descartaron el sadomasoquismo ni ningún otro tipo de humillaciones íntimas. A Rocker no le importaba nada de eso. Él solo quería el Zoloft y el dinero de esa mujer, y la mujer solo quería de Rocker un amante lejos del compromiso, y que mejor que este loco. Ambos ganaban. Esta vez él no cometería el mismo error que con Ángela, y fue honesto con ella.
-Me acuesto con vos solamente por el Zoloft.
-Lo sé, y yo con vos de bronca.
Cuentas claras mantienen la amistad.
Rocker siguió componiendo. Se hizo adicto al programa de la computadora. Soñaba melodías, loops, y veía en cada cosa líneas melódicas que luego transcribía. En un locutorio del pueblo, una tarde, sin previo aviso como solía trabajar su grupo, lejos de los grandes anuncios y promociones, subió Punchi Blues al sistema streaming, compartió el enlace a las redes de Vicky’s Books y regresó a su cabaña.
Dijo Vicky: “Cuando entré a la página y vi que Rocker había hecho una canción no lo pude creer, y me la vi venir”.
Dijo Lole: “Hay algunos artistas a los que se les perdona todo, hagan lo que hagan, y no tiene que ver con la masividad ni nada de eso, hay personas a las que se las ama o se las odia, sin ir más lejos, los ídolos de Rocker ingresan en esa categoría, tal vez porque él forme parte de ese grupo. Las personas que lo aman lo van a amar por siempre, y eso es un peligro. Cuando vi que Punchi Blues empezó a tener éxito, y que las reproducciones se incrementaban, y que hasta había gente que hacía covers acústicos del tema, supe que esto era una bomba que explotaba en cualquier momento”.
Los comentarios del paupérrimo estado de salud de Rocker llegaron a los oídos de sus compañeros, ex amigos a esa altura, quienes por piedad, lástima y compasión viajar al sur para tratar de rescatarlo.
Al llegar allí se encontraron con un Rocker flaco, ojeroso, con el pelo largo y sucio, barbudo, irreconocible. Hablaba delirios sin sentido.
Se lamenta Lole: “Me dio pena, hasta me asusté, porque no es que deliraba en el sentido de pasar el rato a modo de chiste, estaba delirando de verdad, realmente creía que era el enviado, estaba convencido que veía duendes, y sus ganas de cometer un atentado contra el Papa era ciertas, hasta tenía un planito dibujado en su cuaderno”.
Lole recuerda que luego de ese primer reencuentro trató de contener el llanto, pero que al quedarse en soledad ya no pudo, y cayó vencida sobre la cama del hotel a llorar sin encontrar consuelo.
Dijo Braian Bauer: “Yo no llegué al llanto, pero sí, la verdad es que su estado era para preocuparse, tenía una paranoia extrema, estaba en viaje constante, y bueno, creí que ya había cruzado la línea del no retorno. Yo ya había pensado en tratar de limpiarlo un poco, que tenga un mínimo de conciencia para internarlo”.
Además Rocker nunca dejó de ser inteligente, siempre supo que su estado emocional y psíquico no estaba en un buen momento. Sabía mejor que nadie que la fatalidad era solo cuestión de tiempo. Lo aceptaba con nobleza y grandeza. En un poema que tituló Blues Inédito habla sobre la locura y un no tan lejano futuro suyo entre chalecos, frases como “un dulce manicomio está esperando mi alma” o “recetas y pastillas van a darme cobijo”, para finalizar con un concreto “las venas exigen demencia”, denotan el estado en el que se encontraba el artista.
Sus seguidores comenzaron a compararlo con Syd Barret, algunos preocupados por el cariño sincero que le tenían, otros se lo tomaban a la ligera y hasta deseaban que ocurriera una tragedia. La gente prefiere mitos, leyendas, a la existencia. Las redes sociales estallaron cuando se anunció el lanzamiento del primer disco solista de Rocker.
Dijo un seguidor: “Ya está gente, lo perdimos, enloqueció”.
Dijo otro: “Una lástima, tenía talento pero no pudo soportarlo, ya no es lo mismo que antes, siento mucha pena”.
Dijo otro: “Siempre fue un falopero, que esperaban, demasiado vivió”.
La frase de Manu Chao, “Infinita Tristeza”, fue la elegida para el hashtag referencial de Rocker, desde allí los seguidores le dejaban sus alientos e insultos.
Dijo Lole: “No podía creer las cosas que eran capaz de escribir algunos, pero bueno, gracias a eso descubrí que él estaba teniendo una relación con una mina que lo dopaba, así que la fui a buscar”.
Lole, aun con los ojos rojos por el llanto, fue en busca de esta mujer.
-¿Vos quien sos? – le preguntó.
-Mi nombre no importa, Rocker me dice Consuelo, porque dice que es lo que le doy.
-Dejalo tranquilo, no lo veas más.
-Pero andá a cagar pendeja.
Afirman los presentes que Lole sonrió con cierta ironía, se arremangó su buzo y se abalanzó contra Consuelo hasta deformarle la cara a golpes. Claro, terminó detenida, y los abogados de Vicky’s Books tardaron en llagar a un acuerdo con la damnificada.
Recuerda: “Estuve tres días detenida en una celda a pan y agua, incomunicada, y justo cuando con las compañeras de celda ya teníamos organizado el motín me liberaron. Al menos sirvió para que Rocker dejara el Zoloft”.
Casi como una provocación ese primer disco se tituló “Mister Zoloft”. Un disco oscuro, en tonalidades menores. Si bien era promocionado como un demo, la realidad es que la gente lo aceptó como disco, y comenzó a exigir la presentación en vivo del músico.
Dijo Bauer: “Nadie se animó a decirle a Rocker que el disco era feo. Le decíamos que nos gustaban los efectos, que estaba buena tal o cual corte, que para ser principiante estaba bien, pero no tuvimos el valor de decirle flaco, dedicate a otra cosa. Encima los seguidores aceptaron las canciones al toque, vos ibas a comprar un churrasco y el carnicero silbaba las melodías de Rocker. Fue una locura”.

Mister Zoloft fue tan solo el comienzo del viaje.

sábado, 15 de agosto de 2015

La Chica del Libro

La chica del libro puede desvelarme
con tan solo unas líneas
y es acreedora de mis más sinceros
y profundos
deseos
es quien mantiene la llama de la fantasía
es el amor lejano
ausente
platónico
es la heroína siniestra
inmortal
inmoral
maneja los hilos inconsciente
luchando contra su propia existencia
llorando en silencio por esos recuerdos confusos
profecía encantadora
que me abraza en esta madrugada inspiradora
estoy aquí
pues
para rendirte el tributo prometido antaño
estoy aquí para decirte que no bastan los cuadros
poemas y canciones
estoy aquí
ciego
tratando de imaginarte.

Seguime en --->> LOS OJOS BLINDADOS.

jueves, 12 de marzo de 2015

Profetas Sin Tierra

Muchas veces la noticia es la "no noticia". En este caso podemos decir que Rocker junto a sus educadores cerraron de manera sumamente exitosa su primera gira internacional que tuvo lugar en varias ciudades de latino américa. El final, épico, fue en la tristemente célebre ciudad de Ayotzinapa. Allí se juntaron casi diez mil personas para ver ver el show de The Educators al aire libre, show que Rocker insistió para que sea gratuito, siendo así blanco de críticas fáciles por parte de los detractores quienes afirman que lo fue a ver mucha gente solo porque era gratis.
Rocker no es de hablar con la prensa, y en público solo hace comentarios simples y alguna ironía para generar risas entre la gente, o más de una puteada porque los chistes son malos, pero en esta ocasión Rocker tomó el micrófono antes de la última canción y se dirigió a los presentes: "Todo nuestro dolor para los familiares de las víctimas, todo nuestro apoyo físico para el pedido de justicia, y nuestras almas para esos 43 chicos que ya no están".
La ovación fue instantánea al mismo tiempo que los acordes de On your Lips comenzaron a sonar, dándole un cierre de lujo al concierto. Rocker se despidió saludando con su mano, dejando a The Educators sonando en una larga coda que fue coreada por los miles de presentes a la vez que alzaban sus celulares encendidos.
Poco se sabe de él después de eso. Se sabe pues, que desde Argentina sus compañeros de Vicky's Books están trabajando en la edición física de su disco debut. Se rumoreaba que tocaría en el país para la presentación oficial del mismo, pero las últimas fuentes consultadas dicen creer que eso no ocurrirá al menos en este primer semestre, porque Rocker tiene pensado irse de gira por Europa. Otros, en cambio, dicen que los educadores ya están trabajando en nuevas canciones.
Por otra parte la tan prometida y anunciada novela surrealista Lourdes Parson ya se está promocionando de forma digital, y hasta se filtraron algunas imágenes de su edición en formato físico, pero claro, nadie atiende el teléfono, nadie responde preguntas, en Vicky's es todo una enorme conglomeración de rumores, algunos personajes secundarios a veces dejan entrever algunos proyectos, pero nada más que eso. Como si los creadores de este universo paralelo fuesen profetas, pero carecientes de reino y tierras. Claro que los fieles son cada vez más, y más fieles. El núcleo duro de Vicky's Books se maneja muy bien en las sombras del misterio, y saben que es solo cuestión de tiempo calmar la sed. El núcleo duro de Vicky's Books no da señales de vida, pero se sabe que cuando esto ocurre es porque están más vivos que nunca.

Escuchá Push Rush desde ACÁ.
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martes, 22 de abril de 2014

Mindy's Love

FRAGMETO DEL PRIMER CAPITULO DE UNA NUEVA NOVELA QUE RECIEN COMIENZA. BOCETO SUJETO A MODIFICACIONES GRAMATICALES.

Pero no fue eso la gota que hizo que me enojara del todo. Pasada la una de la mañana del viernes me encontraba entre dormido en mi cama, todavía vestido y con la televisión encendida en volumen cero cuando la pared del respaldo comenzó a sonar, pequeños golpecitos, como martillazos pero demasiado bajo, nadie colgaría un cuadro a esa altura. Creía estar soñando, pero golpes más fuertes y más continuados me estremecieron al punto de hacerme saltar literalmente del colchón. Agudicé mis oídos para comprobar que sí, efectivamente alguien había del otro lado de la pared golpeándola. Afiné mejor mi concentración, inclusive me arrimé sin hacer ruido a la pared y apoyé la oreja en ella. Del otro lado se escuchaban los jadeos de un hombre. Los golpes en la pared culminaron al mismo tiempo que una mujer gemía largo, fuerte y tendido.
Pensé en golpearles la pared y gritarles que se fueran a un hotel, pero estaban en su casa, podían hacer lo que quisieran. Se me cruzó por la cabeza ir hasta la casa vecina, tocar el timbre y plantearle el problema de forma educada, ¨disculpen, pero los sonidos de sus manifestaciones románticas me impiden dormir con normalidad, agradecería, de ser posible, que sean un poco menos apasionados¨. Estaba colocándome el calzado, decidido a ir, pero había varias opciones, una y concreta era que el hombre me cagara a trompadas, otra era que la mujer se ofendiera y me denunciara por acoso y pervertido, a fin de cuentas yo estaba pegado a la pared oyéndolos. Lo que realmente me impidió realizar en persona la queja fue que mi vecina era una conocida de toda la vida, y toda la vida es toda la vida, al menos de ella.
Mindy. Le decían Mindy por un dibujito animado de una nena que tenía un perro y hacía líos por todo el barrio. Era cinco años menor que yo, lo sé con certeza porque nuestros padres eran muy amigos, además cumplimos los años en el mismo mes. Cuando yo jugaba a la pelota en la esquina con otros chicos ella y el resto de las chicas se sentaban en el cordón a mirar. Las más grandes miraban a los chicos, y las nenas como ella solo peinaban a sus muñecas y hablaban de ser madres en un futuro.



Ella vivía sola en la casa de al lado, su casa de siempre. Sus padres, cuando ella tenía diecinueve años tuvieron un accidente automovilístico en la ruta que involucró a un camión, un colectivo de larga distancia y cuatro autos. El saldo fue trágico, once muertos, entre ellos sus padres, y varios heridos. Su padre murió instantáneamente dijeron los doctores, su madre por el contrario, debió ser internada en un grave estado, pero no sobrevivió, falleció a la semana en la clínica.
Recuerdo que fuimos al velorio con mi papá, mi mamá por ese entonces ya se encontraba viviendo en España. Todo el barrio le daba sus condolencias y el pésame, como si sirviera de algo. Su tía, la hermana de su madre, era la única en el velorio que lloraba. Mindy estaba sentada en un rincón, seria, pero cuando alguien se acercaba a saludarla ella obsequiaba un sonrisa forzada, y terminaba ella consolando al invitado. Ella ni siquiera vestía de negro y comía los alfajores que el servicio del velatorio había preparado. Se puso de pie y caminó hasta una mesa en busca de una taza de café y recién en ese momento sentí las ganas de ir a saludarla.
-          No sé qué decir – le dije – Así que prefiero mantener el silencio.
Ella sonrió por primera vez en el día sin forzar la risa. Sus ojos se encendieron e inclinó su cabeza para un lado.
-          Gracias – me dijo en voz muy suave y dulce.
Me sentí bien conmigo mismo, si querer estaba siendo el único que le había dicho algo que la ayudara. Ella con sus dos manos sujetó las mías y volvió a agradecerme.
-          Lo estás tomando bien – le dije muy suelto.
Su rostro se endureció. Sus manos me soltaron. Sus ojos se llenaron de lágrimas y se apagaron. Sus labios comenzaron a temblar.
-          ¿Te parece? – dijo en voz alta y cortante. Se dio media vuelta y se fue.
Luego de eso estuvo un tiempo sin siquiera saludarme. La cruzaba por la calle y nada. Si coincidíamos en el quiosco o el mercado no me levantaba la vista, raro en ella que siempre fue muy educada y simpática. Supuse que mis palabras la lastimaron, y pensando en frío es lógico que una adolescente que no llora la muerte de sus padres es porque no se está tomando el tema demasiado bien.
María Martina de los Milagros Lavrov era su nombre completo. Mindy para los amigos. Mindy para el barrio. Mindy para todo el mundo.
Me desvestí y me acosté como corresponde. La noche estaba silenciosa y mientras recordaba con cierta vergüenza mis fallidas palabras en el velorio de sus padres el sonido en la pared comenzó nuevamente. Los jadeos masculinos eran tapados con creces por los gemidos desmedidos de Mindy.

Sonreí por no pegarme un tiro. Reposé mis manos sobre el estómago y mirando el techo sin ningún tipo de excitación murmuré ¨que pendeja hija de mil puta¨.